
Débil y frágil como una copa de cristal cayendo. Cayendo de unas manos descuidadas, que no se dieron cuenta a tiempo que iban a cometer un daño irreparable. Ese dolor lo sentirán al cortarse con los restos de la copa, cuando vean su sangre correr y cuando sepan que no reconstruirán nada. Y duele, lástima que se dieron cuenta tarde. El cristal ya está hecho pedazos, frío y sin brillo en el suelo. Frío por el trato que recibió, sin brillo por la falta de amor. Esa copa, que alguna vez era hermosa, soy yo.
Publicado por
Sweety
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